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Newen Ruka, entrevista a Isabel Aucapán

La Agrupación Mapuche-Huilliche vive en Viña del Mar desde 1993 posicionándose y poniendo a prueba la institucionalidad de la zona. Una comuna que parecía estéril en este tipo de temas hasta que la dirigenta Isabel Aucapán llegó con un sueño de una simple cancha de palín y terminó construyendo -con sus hermanos- un conjunto habitacional. Acá una entrevista sobre sus inicios, los conflictos en el sur y el trato viñamarino.

Por David Burgos

Según el último Censo hecho el año 2002, en la Quinta Región cerca del 1,2% de la población, correspondiente a 18 mil 708 personas se declaró perteneciente a alguna de las ocho etnias reconocidas por ley : Mapuche, Aymara, Rapa Nui, Atacameño, Alacalufe, Colla, Quechua y Yaganes. La comuna de Isla de Pascua se lleva el 60,7% del total regional, evidentemente explicable por la etnia Rapa Nui, reduciendo ostensiblemente la población indígena continental en la zona.

Estas cifras que representan sólo el 2,7% del total nacional han hecho que las políticas públicas institucionales no concentren sus esfuerzos en esta parte del país, bien lo saben las diversas agrupaciones indígenas -cerca de 40 en la región- que han debido redoblar sus esfuerzos para ser considerados.

En Viña del Mar la población mapuche se acerca a los 3 mil (Censo 2002), la mayoría ha emigrado desde el sur del país en búsqueda de mayores beneficios económicos, convirtiéndose en mapuches urbanos. Así lo hizo Isabel Aucapán, presidenta de la Agrupación Mapuche-Huilliche de Viña del Mar, quien un primero de septiembre del año 1993, dejó la localidad de Pichilafquelmapu (comuna San Juan de la Costa) en la décima región para instalarse en la ciudad jardín.

La villa nació cuando nosotros andábamos en busca de un terreno para cancha de palín y toda las familias vivían en los cerros, unos en tomas, otros arrendando o de allegados, pero la mayoría en tomas. Y de ahí tuvimos ayuda del Serviu y conseguimos un terreno en comodato y después nos dijeron que podíamos vivir en comunidades que podíamos postular a los terrenos con personalidad jurídica y había que formar un comité de vivienda, lo formamos y empezamos a buscar más gente. Al tercer intento del sorteo quedamos”, detalla Isabel Aucapán.

Acá, Isabel se convirtió en dirigente y desde ahí en adelante se ha encargado de poner a prueba la institucionalidad regional y comunal respecto al tema. ¿El mayor logro? Haber emplazado el conjunto habitacional “Newen Ruka” en Reñaca Alto, el cual tiene la particularidad de considerar la cosmovisión indígena en la construcción de sus viviendas.

Del condominio, el conflicto con el estado chileno en el sur del país, discriminación, institucionalidad, y por supuesto de Viña del Mar, conversamos con la dirigenta.

-¿Cómo cree que la ciudad de Viña del Mar ha respetado la cultura mapuche?

“El año 1999 formamos la agrupación mapuche-huilliche y se formaron tres comunidades, una en Nueva Aurora, otra en Forestal y ésta acá en Reñaca Alto. Y fuimos los primeros mapuches urbanos que anduvimos vestidos con nuestros atuendos en Viña del Mar, así es que para la gente era novedoso. Pero después la gente se acostumbró y en las municipalidades empezaron abrir el tema mapuche, de la cultura, y ahí empezamos a trabajar con el tema del mapuche urbano y hasta aquí lo tenemos vivo. Viña ya está acostumbrada a tener el tema mapuche, si hasta una villa indígena tenemos”.

-¿Están conformes con lo que se les entregó?

“En el diseño participamos nosotros, porque si no iban a ser esas típicas casas Serviu, dos agüitas y un dormitorio, chiquititas. Y éstas tienen tres pisos, son dibujadas con los cuatro puntos cardinales, tienen un tragaluz arriba en las casas, como la que tienen las rucas”.

-¿Cómo ha sido la relación con las otras agrupaciones de la zona?

“Nosotros antes nos juntábamos mucho con las demás organizaciones, pero después nosotros sacamos este terreno acá en Reñaca Alto y empezamos a trabajarlo y de ahí hay poca comunicación con los demás hermanos. Igual estamos en contacto, de repente vamos al Jardín Botánico y a veces ellos vienen para acá. Pero siempre para los años nuevos mapuches se juntan las comunidades”.

¿Y con las comunidades del resto del país?

“No, no hay mucha comunicación”.

¿Y se mantienen al tanto respecto al conflicto que hay en el sur del país?

“No, no conversamos mucho el tema del conflicto porque igual es tema de la Araucanía y nosotros somos mapuches-huilliches y ahí ya cambia un poco el rol. Nosotros somos de la décima región y el conflicto está en Temuco. Y si uno como mapuche urbano se mete al tema mapuche rural te ven como un mapuche que no tiene la fuerza que por eso emigró. El tema mapuche es muy complicado, hay un pequeño roce con los mapuches urbanos porque son los que emigran. Claro que también hay muchas comunidades de Santiago que ayudan a los hermanos de Temuco. Pero hay un roce con los que emigran a la ciudad. Entonces de repente se llaman “mapuche”, pero es mucho más complejo. Es un tema complicado, es complicado de trabajarlo y de hacerlo entender. Nosotros sólo nos preocupamos de sacar esto adelante en Viña del Mar, nada más. No nos metemos mucho en los conflictos. Igual hemos ido a Lumaco, hemos estado allá, hemos traído gente del sur cuando hacíamos campeonatos a nivel nacional, pero mayormente nosotros no somos de andar en conflictos”.

COMUNIDAD E INSTITUCIONES

-¿Integran a los vecinos a sus actividades tradicionales y cultura?

“Sí, acá se hacen actividades, generalmente quincenas y fin de mes. Y para el año mapuche se hace en grande y se invita a todo el que quiera asistir y quiera venir. Nosotros no somos cerrados a la comunidad ayudamos a quien lo necesite”.

-¿Usted cree que aún falta conciencia en los chilenos sobre el tema mapuche?

“Yo creo que sí. Porque de repente llevas este apellido y te ven como bicho raro. Falta información de los dos lados, nosotros dar más información y de un lado que la gente se acerque más y no nos mire como bicho raro”.

-¿Y cómo es su relación con la institucionalidad chilena?

“Nosotros antes éramos muy unidos con las comunidades para avanzar en temas, la beca indígena la sacamos nosotros, la Conadi (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) de la Quinta Región la formamos nosotros, dejamos de trabajar y la Conadi se perdió. Nos movíamos por todos lados, sacamos hasta una oficina indígena acá en la municipalidad de Viña, pero nosotros dejamos de trabajar eso porque nos dedicamos al tema de las casas y quedó ahí”.

-¿Qué les queda por hacer acá?

“La cancha de palín. Con la que empezó todo”. LOV

 

Más información en www.laotravoz.cl

Título

Isabel Aucapán, Agrupación Mapuche-Huilliche en Viña del Mar

Autor

http://www.laotravoz.cl/

Año

2012

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